CAPÍTULO V. LOS HONGOS DE YUGGOTH (SUPERADO)

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CAPÍTULO V. LOS HONGOS DE YUGGOTH (SUPERADO)

Mensaje  Lord Byron el Jue Oct 06, 2011 11:38 pm

Alertados por los sueños premonitorios de Paul Lemond, los investigadores fueron a Huancucho, una aldea al pie de los Andes, para intentar encontrar alguna pista de los siniestros planes de la Hermandad de la Bestia. Pero lo que encontraron fue una complicada trama en la que se entremezclan una sofisticada base minera de la NWI, un grupo de guerrilleros que se oculta en las montañas, tribus de indígenas bastante agresivos anteriores a los Incas, un grupo paramilitar con una inquietante ideología, un traficante de armas y una misteriosa cueva cuyas paredes se atraviesan y que esconde a unos horribles seres micótidos, parte gusano, parte polilla y parte champiñón: los Mi-go... los Hongos de Yuggoth.

Vamos a desglosar, sobre todo para que se entere Paul si lo lee:

En Huancucho hay una especie de almacén que también sirve de cantina, y que es en donde los mineros se abastecen y pasan el rato. Allí los investigadores conocieron a Victor Mountain, un inglés de mala fama que había pertenecido al ejército y que ahora regentaba este local. Los investigadores fueron testigos de un altercado entre militares peruanos y un misterioso cliente que luego resultó ser Goyo, el líder de la guerrilla local.

Esta guerrilla se esconde en las montañas de la zona, y lucha contra el gobierno y lo acusa de mirar exclusivamente por los intereses comerciales de los Estados Unidos y olvidarse del pueblo peruano, a quien dicen representar.

Aparte de la guerrilla, existe un grupo de indígenas, los Huari, que de un tiempo a esta parte se ha vuelto bastante agresivo, lo que al parecer está relacionado con una antigua leyenda que dice algo así como que la llegada del hombre blanco supondrá la ruina de los Huari, pero esto sólo será hasta la llegada del fantasma que camina (los investigadores sólo han escuchado rumores al respecto de la leyenda).

Los investigadores viajaron hasta la mina de la NWI y allí conocieron a Jonathan Harris, gerente de la mina, y a Melvin Peale, jefe de seguridad, lector de Nietzsche y convencido de la superioridad de ciertos seres humanos sobre otros. Aprovechando que por la noche Johathan Harris se fue misteriosamente del campamento minero, los investigadores consiguieron hacerse furtivamente con suculentas informaciones que había en el barracón del gerente: un mapa en el que está señalada una zona que no coincide con la localización de la mina; un taco de albaranes que corresponden un buen número de pequeños envíos de un material llamado "texanio" a unos almacenes de Londres, a nombre de alguien que no se sabe quién es porque está escrito en chino; por último, una nota gracias a la cual los investigadores dedujeron que Melvin Peale tenía un chanchullo con Victor Mountain para "pasarles" armas a los guerrilleros. Esto último fue confesado por el propio Victor Mountain, quien parece haber establecido un pacto de silencio con el grupo de investigadores.

Mientras estaban en el campamento minero, los investigadores tuvieron la oportunidad de examinar los cuerpos de dos de los indios Huari, muertos en un encontronazo con los guardias de la mina, y Otto Flick, que ya es un hombre versado en los mitos de Cthulhu, descubrió que los Huari eran adoradores de Yig, una divinidad mitad hombre mitad serpiente. Presumiblemente, los Huari andan robando armas de fuego a los guerrilleros, y luegos las emplean contra los hombres de la mina.

La sesión de juego finalizó con una expedición a la zona marcada en el mapa que encontraron en el campamento, que resultó se la zona más afectada por los recientes terremotos; allí descubrieron grandes secciones de tierra levantadas, con un montón de vetas, y una cueva en la que se guardaban dos extrañas máquinas, posiblemente destinadas a la extracción de minerales. Pero lo más inquietante fue descubrir que la cueva terminaba en una pared en la que había dibujados inquietantes símbolos... examinando la pared, los investigadores sintieron vibraciones y cosquilleos... y se encontraron con que la pared podía ser atravesada...

...al otro lado, la cueva seguía, pero todo parecía diferente: las paredes, el suelo, el ambiente... de repente sintieron como si sus cuerpos pesaran muchísimo menos, tenían dificultades para ponerse en pie, para manejarse... y entre tanto apareció un Hongo de Yuggoth, hubo un combate, y aquí comienza la siguiente sesión.

Añadido: hay que recordar al afable Sancho, el hijastro de Victor Mountain que hizo de guía para el grupo de investigadores y los animó en los momentos difíciles.

(INTERMEDIO)

La cueva de los Andes resultó ser una especie de guarida de los asquerosos Mi-go, de la que los investigadores por poco no salen: allí descubrieron que los Hongos realizan extraños experimentos con humanos, y lo que es más importante para algunos, que usan una especie de pistolas de rayos paralizantes, de las que los investigadores se agenciaron un par. De camino al pueblo, los investigadores conocieron a Ngasha, un ancianísimo brujo indio norteamericano que vaga por el mundo persiguiendo a sus archienemigos, los Mi-go. Éste les propone que invoquen al temible Cthugha para destruir la cueva los Hongos y la mina de la NWI, en la que Ngasa "siente" la presencia el mal de los Mi-go. Los investigadores aceptan la propuesta de Ngasa, pero son sorprendidos por Melvin Peale y dos de sus esbirros, a los que sin embargo consiguen despistar durante un momento, escondiéndose en la oscuridad, entre la maleza, momento suficiente para que los investigadores se preparen y acaben a tiros con los paramilitares.

Al día siguiente, los investigadores van hasta la entrada de la cueva con Ngasa y convocan con éxito a Cthugha. Luz, calor, fuego, infierno. Los investigadores huyen corriendo, Ngasa ha muerto por el enorme esfuerzo realizado.

Más tarde, en Londres, los investigadores podrán leer la siguiente noticia en el periódico:

INCENDIO ARRASA BASE MINERA DE LA NWI -ni un superviviente

Un incendio descomunal ha destruido la base minera que la NWI tenía en Huancucho (Perú). Se desconocen las causas de este fenómeno, y los científicos no se explican cómo ha podido adquirir semejantes dimensiones. Los expertos en el tema hablan de que el único fenómeno registrado de similares caracterísiticas se dio hace unos setenta años en Alaska, y no son capaces de elaborar hipótesis aceptables que los expliquen. Una vez extinguido, también de manera misteriosa, los habitantes de Huancucho se acercaron a la base minera para comprobar el espectáculo terrible de los cuerpos calcinados por todas partes. No ha habido ni ún superviviente, tan sólo un minero con quemaduras de tercer grado por todo su cuerpo, y que balbuceaba las palabras "el horror... el horror", que finalmente ha muerto en la improvisada enfermería del puesto comercial de Huancucho. ¡Dios salve las almas de estos mártires!

NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA

Sin embargo, no todo son lamentaciones, ya que afortunadamente el incendio ha exterminado una tribu de indios hostiles que no paraban de atosigar a los nobles mineros de la NWI. Hoy el hombre blanco puede dormir con un poco más de tranquilidad sabiendo que hay menos indeseables salvajes entre nosotros.
Presumiblemente, también habrían muerto muchos guerrilleros que desde la montaña atentaban contra el gobierno actual, gobierno amigo de Nuestra Corona, lo cual también es de celebrar.
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