CAPÍTULO IV. EN LAS ARENAS DEL TIEMPO (SUPERADO)

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CAPÍTULO IV. EN LAS ARENAS DEL TIEMPO (SUPERADO)

Mensaje  Lord Byron el Miér Sep 14, 2011 11:56 am

En la última partida los investigadores siguieron las pistas encontradas en el castillo de Hauptman hasta Egipto, en donde el Dr. Galloway está buscando (en el lugar equivocado) la tumba secreta del sacerdote Nophru Ka. Cuando viajaban por el desierto en dirección al campamento de Galloway, fueron asaltados por el famoso bandido Kemal, que los despojó de todas sus posesiones y los tiró a un pozo que resultó ser una especie de antiguo templo, en donde los investigadores experimentaron una horrenda visión. Aunque todo parecía perdido, consiguieron salir por un túnel que había quedado descubierto, probablemente por el efecto de una tormenta de arena, y vagaron por el desierto tan afortunadamente que dieron con el campamento de Galloway antes de que el sol o la sed se cobrasen alguna víctima (aunque Otto Flick sintió cómo los pálidos dedos de la Muerte lo acariciaban).
Una vez que estuvieron a salvo en el campamento, descubrieron que Galloway era un tipo racional y escéptico, bastante difícil de convencer, y que su ayudante de mayor confianza, llamado Katif, escondía algún tipo de relación con la Hermandad de la Bestia. Los investigadores consiguieron desenmascarar a Katif, y aquí se quedó la partida, justo en el momento en el que se iba a producir un encuentro cara a cara entre los investigadores y un Katif maniatado.

(INTERMEDIO)

Los investigadores no sacaron ninguna información de un Katif maldiciente y que no paraba de anunciar la llegada de la Bestia, así que decidieron partir al lugar donde se suponía que estaba enterrada realmente la tumba de Nophru Ka. Hicieron bien en vigilar a los braceros por la noche, ya que Katif aún contaba con dos secuaces entre ellos; los investigadores los despacharon gracias a la buena puntería de Stephan Colt (y a una increíble potra). Una vez que llegaron a su destino, el Dr. Galloway no tardó en encontrar la tumba secreta de Nophru Ka; dentro, los investigadores pudieron "leer" la historia del malvado sacerdote, narrada en los jeroglíficos de las paredes por sus propios acólitos, descubrieron un antiquísimo pergamino (que Katif debía destruir por órdenes del barón Hauptman) y, por supuesto, se enfrentaron a dos monstruosidades, dos cadáveres momificados con cabeza de cocodrilo, animados por las artes oscuras contra las que (se supone que) luchan incesantemente los investigadores.

Ya en Londres, mientras Otto Flick se jugaba la cordura leyendo el De Vermiis Mysteriis para encontrar algo de información útil y quizá aprender algún que otro hechizo, el resto de la banda, es decir, William Hossfmainer, Brian Colt y Stephan Colt, ajusticiaron a tres matones de la banda de Joe el Gordo, es decir, los cosieron a tiros en un callejón de mala muerte. Haciendo amigos.

Finalmente hay que recordar que Otto Flick se encontró con un antiguo colaborador de Mycroft Homles, el parapsicólogo encargado de vigilar los "augurios" de Paul Lemond, y descubrió que el médium ha alertado acerca de "manifestaciones de la Bestia" en Perú, y ha vaticinado que se producirían terremotos en la zona, cosa que fue confirmada en la hemeroteca por los investigadores. Dicho sea de paso que esta noticia no habría aparecido en el periódico (se trata de una zona con abundantes movimientos sísmicos) si no fuera porque en la zona se encuentra una base minera de la celebérrima empresa británica New World International, que no ha sufrido importantes daños a causa del terremoto.

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